Editorial del mes


EditorialNuestro primer alumno de intercambio con Francia

Por Claudia Abad y Annie Oillic – 02 de Junio del 2017

Como ya lo saben toda la primera promoción del colegio Antoine de Saint Exupery se va a fin de sexto grado en intercambio cultural a Francia; sin embargo, se pensó que sería interesante promover intercambios de familia a familia con los alumnos cuando se dé la oportunidad.

Un día se presentó al colegio Claudia Abad, mamá de Alejandro del aula de 4 años, con el deseo de viajar a Francia, se le propuso hacerle vivir una experiencia de escolaridad de su hijo en un colegio francés. Aquí les dejo con el testimonio de Claudia y sus fotos.

“Alejandro asistió al colegio Jeanne d’Arc de Rennes, en un aula multigrado con alumnos de 4, 5 y 6 años. Se integró fácilmente y sorprendentemente comprendía casi todo lo que escuchaba desde el primer día. Nos llamó la atención la diferencia de horarios, pues allá el colegio dura hasta las 16:30, los alumnos comen en el comedor del colegio y hacen una siesta grupal. Igualmente, a diferencia de aquí, allá no hay labores los días miércoles.

Al inicio nos pareció un poco extraño pero durante la experiencia nos dimos cuenta de que es mucho más cómodo para los niños. Así son solo dos días seguidos de clases que se sienten muy ligeros y no cinco días seguidos que al final de la semana es un poco más cansado. Las maestras y los compañeros fueron muy gentiles y acogedores, nos hicieron sentir como en casa. El director del colegio nos inscribió y estuvo muy al pendiente de nosotros durante la estadía.

 

 

Fuimos recibidos por cuatro familias, todos nos trataron como si nos esperaran de toda la vida. Fueron muy amorosos con nosotros y especialmente con Alejandro, nos han engreído y tendrán por siempre un lugar muy especial en nuestros corazones. Para Alejandro fue muy fácil adaptarse en cada casa que íbamos, con toda la amabilidad y afecto que recibimos se encariñó muy fácilmente y por eso le costó despedirse cada vez y se iba llorando.

 

 

Hemos visitado Rennes, Saint Malo, Concarneau y Le Mont Saint Michel. Visitar con nuestros anfitriones éstos bellos lugares fue una experiencia inolvidable. Además, en sus hogares hemos podido aprender de las tradiciones francesas. Durante las vacaciones visitamos por nuestra cuenta París y Versailles.

Faltarían palabras para expresar la belleza de La Bretagna y París. Pese a su corta edad, Alejandro disfrutó viajar y conocer diferentes lugares, fue muy valiente todo el tiempo y me siento muy orgullosa de él. Fue necesario antes de cada visita motivarlo y mostrarle qué íbamos a conocer, así él se sentía emocionado cuando descubría los monumentos. Por ejemplo, antes de ir a Notre Dame vimos la película animada “El Jorobado de Notre Dame”, cuando finalmente llegamos a la Catedral, Alejandro se sintió muy feliz de poder estar allí e imaginar la película que ya había visto y además sorprendentemente relacionó la Catedral con una parte de la película “la Bella y la Bestia” que también había visto antes de viajar.
Igualmente, para visitar la Torre Eiffel, él ya había visto fotos y así pudo con toda emoción divisar la torre a la distancia. En los museos, con ayuda de los mapas, Alejandro seguía las señales para encontrar las salas más importantes, para él era jugar al tesoro escondido.

 

 

La inmersión en la cultura francesa fue de gran ayuda para el desenvolvimiento de Alejandro al hablar francés, se sentía muy motivado para aprender a expresarse más cada día y también disfrutaba enseñar español. Por mi parte, tenía un poco de miedo por el idioma pero habiendo estudiado algo de francés conseguí comunicarme y aprender con mucha más facilidad. Ambos aprendimos también a comunicarnos con señas cuando no sabíamos cómo decir algo y además descubrimos que las sonrisas y el cariño no necesitan traducción.”

Para un colegio como el nuestro, bilingüe y bicultural, experiencias vividas como la de Claudia y Alejandro, encarnan esa gran meta de crear puentes entre las dos culturas.

Han hecho querer al Perú con toda la gente con la cual compartieron momentos. Por su vivencia han dado sentido a una necesidad de conexión fuerte entre descubrimiento y afecto a ese país que debe ser para nuestros alumnos una segunda tierra a través de su lengua y de su cultura.